Los herretes y las personas: el papel silencioso de RRHH
Herretes y personas: el papel de RRHH en el ciclo de vida del empleado, de principio a fin
Introducción
Hay elementos pequeños que casi nadie mira… hasta que fallan. El herrete (la punta del cordón) es uno de ellos: discreto, pero esencial. Si el errete se rompe, el cordón se deshilacha; y con el deshilachado llega la fricción, la pérdida de forma y, al final, la rotura.
En las organizaciones pasa lo mismo con la experiencia de las personas. A simple vista, todo parece “cordón”: proyectos, objetivos, productividad. Pero si faltan esos detalles que sostienen el día a día (claridad, acompañamiento, coherencia, escucha) el “cordón” se deteriora.
RRHH no es el centro de atención; es el elemento que evita que el hilo humano se deshilache y que acompaña a las personas desde el primer contacto hasta el último.
Herretes: muchos tipos, como las personas
Hay herretes de metal, cuero, plástico, reforzados, discretos, visibles, de colores… y todos cumplen la misma función: proteger el hilo.
Las personas también son diversas: trayectorias, ritmos, motivaciones, estilos de comunicación, necesidades. En People & Culture, el reto no es “homogeneizar”, sino diseñar un marco que sostenga esa diversidad para que cada persona pueda contribuir sin desgastarse.
Tip práctico: si una empresa solo funciona para “un tipo” de persona, no es cultura; es casualidad.
El herrete está al principio y al final del cordón: RRHH también
El herrete vive en los dos extremos. Por eso encaja tan bien con el ciclo de vida del empleado:
- Inicio: atracción, selección y contratación (el primer “nudo”).
- Medio: onboarding, desempeño, desarrollo, liderazgo, bienestar (la tensión diaria del cordón).
- Final: movilidad, bajas voluntarias, despidos, jubilación (el último “nudo”).
RRHH suele ser de las primeras áreas que conoce a una persona en el proceso… y también de las últimas en hablar con ella cuando se va. Esa posición no es burocrática: es una responsabilidad humana.
Del “cordón” a la experiencia: cómo actúa RRHH como herrete en cada fase
Cuando alguien entra
El primer deshilachado suele venir de expectativas mal alineadas: Lo que se prometió no coincide con lo que se vive, a veces no es mala intención, es falta de claridad.
RRHH como herrete ayuda a:
Poner palabras a lo que se espera
Aterrizar roles y prioridades
Evitar fricciones innecesarias desde el inicio
Cuando alguien está dentro
El cordón se tensa en el día a día: Plazos, cambios, decisiones, presión. Aquí el herrete no elimina la tensión, pero evita que el hilo se rompa.
¿Cómo?
Generando espacios de conversación
Dando contexto cuando cambian las cosas
Acompañando a managers y equipos
Recordando que detrás del rol hay una persona
Cuando alguien se va
La salida también forma parte de la experiencia. Cómo se marcha alguien dice mucho de la empresa. Y también influye en quienes se quedan.
Cuidar ese momento no es burocracia, es coherencia.
En IED, las personas son el hilo
En IED trabajamos en tecnología, pero el valor real lo generan las personas.
Por eso desde People & Culture entendemos nuestro rol como ese herrete:
Acompañar, sostener y dar forma a la experiencia de las personas desde que llegan hasta que cierran etapa.
Sin grandes discursos, con conversaciones, procesos claros y sentido común.
Conclusiones: lo que nos enseña el “herrete”
- La cultura no es lo que se dice; es lo que se sostiene cuando hay tensión.
- Los procesos de personas no son accesorios: son infraestructura.
- La coherencia en el inicio y el final (contratación y offboarding) define la reputación.
- Cuidar detalles no es “soft”: es lo que evita que el sistema se deshilache.
El herrete no brilla, no suele llevarse el mérito, pero sin él, el cordón no aguanta.
En las empresas pasa lo mismo. Cuidar a las personas no es un “extra”, es lo que permite que todo lo demás funcione.